Dotar, tanto al voluntariado docente que trabaje con personas refugiadas, como al personal técnico del servicio de Aprendizaje del Idioma (ya en activo o en proceso de incorporación), de las herramientas necesarias tanto para conocer la realidad de las personas usuarias de sus programas como para enseñarles la lengua española y desarrollar y perfeccionar las diferentes destrezas comunicativas.