¿Cuánto sabes de la tuberculosis? - Ahora
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- La tuberculosis no es una enfermedad del pasado, aunque muchas veces lo parezca. Sigue estando presente en todo el mundo y también en España. Sin embargo, hay una idea que conviene tener clara y es que la tuberculosis se puede prevenir y curar.
La tuberculosis se trata de una enfermedad infecciosa causada por una bacteria que afecta principalmente a los pulmones y que se transmite por el aire, al toser, estornudar o incluso al hablar. Esto hace que cualquier persona pueda contagiarse, aunque no todas tienen el mismo riesgo. Las condiciones de vida influyen de forma decisiva. El hacinamiento en viviendas, la falta de ventilación o situaciones de vulnerabilidad social favorecen su transmisión, lo que explica por qué la tuberculosis está estrechamente ligada a la pobreza y a la desigualdad. No es casualidad que el 98% de las muertes por esta enfermedad se produzcan en países con menos recursos.
En el año 2024 en el mundo, 10,7 millones de personas enfermaron de tuberculosis y 1,23 millones murieron por esta causa. A pesar de ser prevenible y curable, continúa siendo una de las principales causas de muerte en el mundo y la primera provocada por un solo agente infeccioso. Además, la tuberculosis resistente a los antibióticos sigue representando un desafío importante para la salud pública.
En España, la tendencia descendente que se había mantenido durante años se ha frenado e incluso ha comenzado a invertirse ligeramente. En 2024 se notificaron 4.624 casos, un 10% más que el año anterior. Aún así, estos datos no deben alimentar prejuicios ni estigmas, sino servir como señal de alerta para reforzar las estrategias de prevención, detección precoz y acceso al tratamiento. Porque si algo es importante recordar es que la tuberculosis tiene cura. Existen tratamientos eficaces, pero requieren constancia, ya que abandonarlos antes de tiempo no solo pone en riesgo la salud de la persona afectada, sino que puede generar resistencias a los antibióticos, complicando mucho más su tratamiento. Por eso, el diagnóstico temprano y la adherencia al tratamiento son fundamentales, tanto para curar la enfermedad como para evitar su propagación.
Cada 24 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis, una fecha que recuerda el descubrimiento de la bacteria que la causa por el doctor Robert Koch, un avance que abrió la puerta a su diagnóstico y tratamiento. En este contexto, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, junto con la Organización Mundial de la Salud, impulsan la Estrategia “Fin a la Tuberculosis en 2035”, que plantea metas ambiciosas, pero no imposibles como reducir la mortalidad por tuberculosis en un 95 % y disminuir su incidencia en un 90 %, hasta situarla por debajo de los 10 casos por cada 100.000 habitantes.
Más allá de la salud, no hay que olvidar que la tuberculosis también tiene un fuerte impacto en lo económico. Se estima que cerca de la mitad de las personas afectadas y sus familias afrontan costes que superan el 20% de sus ingresos anuales, entre gastos médicos, desplazamientos o pérdida de ingresos. Esto vuelve a poner de manifiesto que no estamos solo ante un problema sanitario, sino también social. Frente a esta realidad, la respuesta no puede ser únicamente médica. La lucha contra la tuberculosis implica a toda la comunidad. Informarse, desmontar estigmas y favorecer entornos saludables son pasos esenciales para avanzar como sociedad.
Este año Cruz Roja se ha sumado a diferentes entidades y organismos en un manifiesto conjunto que recuerda la gravedad de la tuberculosis, su impacto social y la urgencia de actuar desde todos los niveles.
Igualmente, la Organización participó en la 14ª Jornada de actualización sociosanitaria: 'Tuberculosis y enfermedades respiratorias' organizada por la Red TBS (Red contra la Tuberculosis y por la Solidaridad), de la que es entidad miembro y fundadora, en la que diferentes profesionales del ámbito sociosanitario, de la comunicación y de la investigación, recordaron que la tuberculosis es una epidemia de las injusticias. Mª del Mar Pajeo, presidenta de Cruz Roja Española y en el marco de la inauguración de este espacio, apuntó la estrecha relación entre vulnerabilidad y enfermedad: “En el caso de la tuberculosis, la vulnerabilidad favorece la aparición de esta enfermedad; y la enfermedad favorece vivir situaciones de mayor vulnerabilidad. Por ello, Cruz Roja es consciente de que es clave abordar la tuberculosis desde un punto integral, poniendo el foco en las desigualdades”.
Un año más, Cruz Roja retoma su campaña de información y sensibilización 'Respirando vida. Acabemos con la tuberculosis', dirigida a concienciar sobre las terribles consecuencias sociales, económicas y para la salud pública de la tuberculosis (TBC) y acelerar los esfuerzos por poner fin a la epidemia mundial de esta enfermedad.
Durante todo el año, la Organización se preocupa por la realidad social en torno a la tuberculosis y otras enfermedades como el VIH/sida, la hepatitis u otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Y lo hace a través del Servicio de Info Prevención VIH/ITS/TBC que se encarga de atender a la población a través de sus diferentes canales y difunde información clave para la prevención, diagnóstico precoz y acceso al tratamiento ante estas enfermedades.
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